Efectos de las riendas I - Riendas de apertura

Se utiliza principalmente con los caballos jóvenes, en aquellos otros que presentan dificultad para efectuar giros o con equinos que presentan dificultades en la impulsión.

El jinete/amazona deberá tener muy presente el acuerdo de ayudas, ya que aunque la acción principal la lleve a cabo la rienda exterior, el resto de ayudas ha de complementar la acción de esta.

La mirada del jinete/amazona se mantendrá en la dirección del giro, lo que facilitará que el centro de gravedad de dicho jinete/amazona se encuentre a la altura del centro de gravedad del caballo y ligeramente hacia el interior del círculo.

La rienda interior del lado del giro se llevará hacia el lado del mismo. Este hecho originará que el caballo gire su cabeza y cuello hacia dicho lado.

Procuraremos que el giro del cuello no sea excesivo hacia dicho lado. Esta incurvación deberá adaptarse a la curvatura del círculo que pretendemos realizar.

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Nos ayudaremos de la rienda exterior, que se apoyará ligeramente contra las tablas de lado exterior del cuello y cederá tensión. Esta rienda regula la amplitud del giro, permaneciendo activa durante el mismo, de manera que se llevará hacia el exterior o hacia el cuello del caballo, en función de que queramos ampliar o cerrar el círculo. 

La pierna interior permanecerá a la altura de la cincha, manteniendo la impulsión del caballo, mediante la actuación del talón sobre el flanco del caballo. Pequeños toques del talón sobre el flanco derecho del caballo, mantendrán la impulsión durante el giro.

La pierna exterior se retrasará ligeramente detrás de la cincha, para evitar que el caballo desplace su grupa hacia la parte exterior del círculo. Actúa por pequeñas presiones sobre dicho lado del caballo.

Nuestro peso permanecerá en mayor medida en la parte interior de la cincha, facilitando el giro del caballo.

Conforme avanza el nivel de doma del caballo y como consecuencia de ello su equilibrio, podremos mantener nuestro peso centrado en la silla, sin necesidad de recargar el peso sobre el estribo interior.

La rienda exterior se utilizará siempre en combinación con el resto de ayudas. En caso contrario corremos el riesgo de que el caballo se vuelque sobre el centro del círculo o que gire sacando excesivamente hacia el exterior su tercio posterior.

Si la acción de la pierna interior no fuera suficiente para mantener la impulsión, el jinete/amazona, se ayudará de otras ayudas exteriores, como la fusta. Algunos tratadistas ecuestres consideran la voz como una ayuda exterior, por lo que también podemos utilizarla para este menester.

Con su acción logramos que el caballo se incurve fácilmente y que desplace sus espaldas hacia el lado del giro, facilitando el mismo.

Con aquellos caballos cuyo estado de doma es muy avanzado y se encuentran participando en competiciones, es muy usual ver a los jinetes/amazonas utilizar este tipo de rienda en giros y vueltas cerradas, con objeto de disminuir el camino de un obstáculo a otro y ganar con ello unos segundos o milésimas de segundo al crono.

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