Enseñar a embarcar a un caballo

A lo largo de nuestra vida como jinetes vamos a tener que embarcar y desembarcar equinos para diferentes traslados. Por ellos vamos a dar unas nociones básicas de como enseñar al potro a subir de los remolques/camiones. 

A la hora de transportarlos se les coloca una cabezada denominada de embarque, generalmente de cuero resistente y dotada de un mosquetón que se engancha en unas anillas empotradas en la caja del remolque o vehículo, de tal manera que el animal tiene limitado el movimiento de la cabeza, en algunas cabezadas este mosquetón se sustituye por un ramal que se ata a la citada anilla. 

Es útil para estos casos utilizar protecciones en las patas (rodilleras y corvejón), cola y nuca

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Para el adiestramiento del potro para el embarque, es conveniente, una vez que le hemos colocado la cabezada de embarque, pasearle pie a tierra sujeto por el ramal alrededor del remolque o camión para que se acostumbre a este. Cuando hemos comprobado que tolera sin problemas el vehículo, le situamos en la parte trasera al lado de la rampa de subida. 

En este sentido es muy recomendable contar con la ayuda de un caballo experimentado el cual embarcaremos y desembarcaremos varias veces a la vista del potro. En el caso de poseer un camión con varios habitáculos podemos colocar al caballo “madrina” delante del potro y proceder a embarcarle haciendo que el potro le siga, repitiendo la operación las veces que sea necesaria. 

En caso de tener un vehículo de dos plazas embarcaremos al caballo “madrina” dejando a este bien atado repitiendo la operación de subida y bajada con el potro. 

El siguiente paso consistirá en embarcar al potro sin la presencia del caballo ya domado. 

Generalmente este método suele funcionar con casi todos los potros, pero en caso contrario sería recomendable conocer el historial del caballo pues probablemente haya sufrido alguna experiencia traumática relacionada con el transporte. 

Es importante, por seguridad no vacilar a la hora de dar la respuesta adecuada y conocer las diferentes reacciones que puede tener al potro en el caso de que se niegue a embarcar y que son las siguientes: 

1) Detenerse ante la rampa de embarque y dudar. Es el caso de potros que desconfían de la rampa de acceso por no haber tenido nunca contacto con ella, una solución es situar al caballo al lado de la rampa y levantarle una mano y apoyársela en la misma para que compruebe que es una superficie que puede pisar sin problema. En caso de que se atasque se puede poner alguien por detrás haciéndole movimientos para inducirle a subir. Nunca forzaremos al caballo 

2) En el momento de enfilar la rampa esquivarla y escaparse por uno de los lados en vez de subir. La solución es colocar a dos personas a cada lateral de la rampa o subida o poner barras de salto para impedir que este se desvía 

3) Una vez en la rampa saltar por uno de sus lados en vez de entrar. En este caso se deben extremar las precauciones, ya que si mantenemos sujeto el ramal puede arrastrarnos en su salto por lo que es conveniente soltarle.  

Otras soluciones que podemos aportar son:

- Colocar un ayudante en el lado contrario en el que se sitúa el domador para taparle la salida, este ayudante puede disponer de una tralla que ayudará a que el potro avance en línea recta evitando que se salga por el lateral.

- Tapar la cara del potro, de forma que no vea la entrada a  la caja

- Depositar en el habitáculo algún alimento o golosina  

No debe existir el más mínimo titubeo ya que si el caballo percibe una leve vacilación es muy difícil reconducir la situación 

Cuando el potro sepa embarcar y desembarcar con soltura, es necesario que se acostumbre a permanecer periodos de tiempo en el habitáculo, por lo que iremos aumentando progresivamente su tiempo de permanencia en el mismo 


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