Evolución del arte ecuestre III. S-XIX hasta nuestros días

El S-XIX aportará grandes nombres al panorama hípico como el francés Françoise Baucher (1796-1873), profesor del Picadero de Versalles y digno rival hípico de su contemporáneo, el Conde D’Aure (1799-1863), a la sazón director de la escuela de Saumur.

Baucher era un hábil jinete de circo, poseedor de unas cualidades excepcionales para la equitación. Excelente conocedor del caballo y lógico en sus teorías, se enfrentó con casi todos los Profesores de la Escuela de Saumur y con muchos de su misma escuela. Sus teorías tuvieron numerosos seguidores en España hasta bien entrado el S-XX. 

Será el General L’Hotte (1825-1904), quien consiga aunar y sintetizar las teorías de D’Aure y de Baucher, reflejando en sus escritos lo mejor de cada uno de ellos e influyendo notablemente en la equitación militar que, en esos años, se practicaba en el viejo continente.

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Estilo “laissez faire” (dejar hacer) de la escuela francesa, utilizado para saltar obstáculos, hasta la aparición del “estilo Caprilli”

A principios del S-XIX la escuela alemana de Hannover, comienza a poner de moda la corriente erudita denominada “el jinete que piensa”; poniendo de relieve la necesidad de suministrar a la habilidad práctica, el apoyo de los conocimientos teóricos. Jinetes como, Marx Von Weyrother, Louis Seeger (1798-1865), Von Oenynhausen (1801-1853), Gustav Steinbrecht (1808-1885) o ya en el S-XX, el Subteniente Gerharat, serán excelentes representantes de la misma

La irrupción de Federico Caprilli (1868-1907) en el panorama ecuestre dio un giro a la equitación de salto. Sus innovadores principios y su revolucionario estilo de monta no fue bien aceptado. Sin embargo los resultados obtenidos en las competiciones internacionales por los diferentes jinetes que se habían adherido a su línea de pensamiento, lograron hacer triunfar sus ideas.

Numerosos y muy rápidos han sido los avances técnicos a lo largo del último siglo; citaremos al Coronel Danloux, director de Saumur de 1929 a 1933, quien junto con el General Decarpentry, gran erudito y perfecto jinete, perfeccionaron el estilo de “monta adelantada en el obstáculo” de Caprilli.

Estas teorías calaron hondo en la Escuela Militar de Equitación Española, fundada en 1842, comenzando una etapa en la que nombres como los de Navarro Morenés, García Fernandez, Alvarez de Bohórquez, López del Hierro, García Cruz, Carlos Kirpatrick y tantos otros, consiguieron los mayores éxitos y laureles de la historia para la hípica española.

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Jinete de la Escuela de Equitación de Saumur 

Es la época de la “equitación valiente”, donde jinetes y caballos, con un corazón que no les cabía en el pecho, se lanzaban por enormes pendientes y cortados, demostrando lo indemostrable. Sin embargo la doma clásica siempre fue la asignatura pendiente de ésta Escuela, que por fin consiguió unificar los criterios, métodos y sistemas de enseñanza. 

Este siglo nos ha dado grandes jinetes, sin embargo será el portugués Nuno Oliveira, quien definirá en la segunda mitad del S-XX las líneas maestras de la actual doma clásica, perfeccionando los movimientos de la escuela de la Guérnière, mediante el estudio exhaustivo de los movimientos de jinete y caballo, así como una definición y actualización perfecta de los principios que rigen el arte ecuestre. 

A partir de la segunda mitad del S-XX, la equitación ha ido ganando adeptos. Varios aspectos han contribuido a darle notoriedad y acercarlo al gran público: 

  • La apertura al mundo del ocio de una actividad estrictamente utilitaria.
  • La normativa y reglamentación del deporte hípico.
  • El abaratamiento de esta práctica deportiva.
  • La mejora de las instalaciones para su práctica.
  • Los nuevos y más racionales sistemas y métodos de enseñanza 

En las últimas décadas han aparecido numerosas especialidad hípicas y se han logrado notables avances, debido en parte a la calidad de los caballos utilizados para la competición.

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                            Caballo Huaso superando la altura de 247 cm

En altura se ha conseguido superar los 247 cm, por el caballo Huaso montado por el Capitán del ejército brasileño Alberto Larraguibel y en salto de longitud en la localidad de Johannesburgo, en 1975, el caballo Something montado por el francés André Ferrerira superó los 840 cm, rebasando en diez cm el récord que a lo largo de veinticuatro años, mantuvo el jinete militar español López del Hierro.                     

Francia, Alemania, Holanda, Gran Bretaña y EEUU, son los países que más han avanzado en la práctica hípica, como lo demuestran los resultados que sus jinetes están obteniendo en las diversas competiciones internacionales. En parte se debe a que han sabido aunar clasicismo y modernidad, mediante la creación de Escuelas nacionales de Equitación y la mejora de la Cría caballar.

 GrupoTrotando2018